Mis primeros recuerdos son del 2010. Llevaba un día una pequeña insignia de la universidad complutense en la solapa y causó la sorpresa de otro profesor de la misma universidad que me vio con ella. Me pregunté cual sería el motivo por el que se veía raro llevar un distintivo de la universidad en la que trabajabas. Llevar el distintivo de la universidad ni siquiera era costumbre en aquellos tiempos entre los que trabajaban en los centros de gobierno de la universidad.

¿Porque llevas eso?
En el 2010, recibí el cargo de secretaria de la facultad, nada deseado por mi parte y que me apartaba de mi interés fundamental por la investigación. Es posible que ese trastorno de intereses cambiara mi foco de atención hacia las insignias. También puede ser, que para alguien como yo que de repente le sumergen dentro de un grupo de trabajo de gestión, fuera normal intentar sentirme miembro de ese grupo; creí que la insignia podría ser útil para alcanzar este objetivo. En fin, debido a este último y loable motivo, o al de mi cabeza trastornada, el caso es que comencé a estudiar si se podía hacer un diseño mas atractivo de la insignia. No es que el sello complutense no sea bonito, pero es excesivamente complejo y decidí hacer algo que me resultara más simpático.
Hice pruebas con distintos materiales, cuentas cosidas o pegadas sobre una superficie metálica y distintos modelos con pasta fimo. La pasta fimo es un polímero plástico que se modela como la plastilina y se endurece al cocer a baja temperatura, tiene colores muy vivos y resulta fácil trabajar con ella.

Creo que me gusta el fimo
Acabé realizando una especie de cisne con pasta fimo unido a un sistema pin y me lo puse en la solapa en sustitución de la clásica insignia Complutente. Recuerdo que era bastante más grandote que los que realicé después, era más un pato feo que un cisne; aunque todo el mundo sabe que los cisnes de pequeños son patos feos.
Un día una profesora amiga me pidió que se lo regalara. Naturalmente, se lo regalé.

¿Me lo regalas?
Tuve que hacer otro para sustituirlo. De repente pensé que si esa insignia gustaba, a lo mejor podría ser un sistema de que se usara la insignia de la universidad; y me dediqué a fabricar más patos complutenses y regalarlos, y cuantos más regalaba más tenía que fabricar.

Regalando patos a los colegas
Estos son unos ejemplos de los primeros patos

Aquí posando para una felicitación de Navidad
También participaron en felicitaciones de Navidad más animadas, como esta:
Animación en stop motion mas flash
Un día intenté pulir el cuello de un pato, me ayudé conuna lupa del laboratorio, cuando pude verle de cerca me dí cuenta de que el pato estaba vivo. No me preguntéis como se notaba, porque no sabría explicarlo, pero estaba vivo.

¡Ayy!
El que el pato estuviera vivo me producía mucha preocupación, quien sabe lo que podría llegar a hacer algo vivo. Fue entonces cuando decidí hacer un escrito explicando que, al menos, mi intención al hacerlo era buena.
Este era el texto con el que se acompañaba el regalo de cada pato:
Además del pato pin para llevar en la solapa, realice varios patos colgantes que se podían llevar atados al teléfono móvil.

Los patos para colgar del movil
Mi marido siempre fue un entusiasta del pato, lo llevaba y se lo enseñaba con orgullo a sus amigos.

¡Los hace mi mujer!
Durante el verano del 2011 mi marido estuvo enfermo, sin poderse mover de la cama, y se distraía viéndome fabricar patos.

Las diferencias hacen más bonitos a los patos
Fue un verano de intensa fabricación de patos de todos los colores, variaba tanto el color del cuerpo del pato como el del bañador que llevaba.

Parte de la producción veraniega
Fabriqué tantos patos que se pudieron dar como regalo a los más de 300 graduados de los estudios de Medicina del curso 2011-2012.

Este año además del libro de regalo, ¡un pato!
En el 2013 murió mi marido, ese fue un duro golpe para la producción en cadena del pato. Ya no fui capaz de hacer encargos para las graduaciones. Solo realizaba patos en pequeña escala y que a partir de entonces llevarón una T escrita en la espalda o en una pata en recuerdo de mi marido.

Una amiga ayudandome con un encargo puntual
Aunque la producción de patos-pin disminuyó mucho, realice algunos otros patos con otros medios, por ejemplo los patos pegatina, aunque no fueran tan resultones permitian hacer muchas copias del mismo pato.

dos ejemplos de pegatina
Una variante del pato pegatina fueron las pegatinas de vinilo que realice para disimular los defectos de los azulejos en el cuarto de baño de las alumnas de Terapia Ocupacional.

Para tapar los rotos
Parece que las pegatinas de vinilo fueron un éxito, porque no conseguí que ninguna se quedara en el sitio donde estaban destinadas. Así que decidí ese año hacer unos kits de vinilo, para construir la pegatina del pato, que se regalaron a los alumnos de Terapia de ese año en su graduación.

Diseños para las pegatinas de vinilo
El pato en otra forma y material fue el que se hizo durante varias Navidades, utilizando restos de moquetas de exposiciones que guardaban los empleados de limpieza y bedeles de la Facultad. Los trozos de moqueta eran suficientemente resistentes para pegarlos con pistola de plástico caliente. Los patos de Navidad se colgaban en el recibidor de la Facultad.

Adecuados al tamaño del recibidor de la Facultad
Desde el comienzo de la realización del pato, el interés de la Autora siempre fue trasladar su producción a otras manos, por eso organizó talleres en repetidas ocasiones para enseñar la forma de hacerlos.
Manual para construir un pato pin con fimo: taller_pato_fimo.pdf
Explicación de la realización del pato-pin

Manual para la creación de pegatinas en vinilo: Taller_pegatina_vinilo.pdf
Explicación de la realización de la pegatina de vinilo
Manual para la creación de un pato de Navidad: taller_pato_navidad.pdf

En memoria del Pato Amigo
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