Como os conté en el primer capítulo de esta serie, "Historias de mi abuela", nuestra primera curiosidad fue conocer cual era nuestra relación con el santo asturiano, el posible “Tío Melchor”. Sabíamos que la tatarabuela Florentina era pariente de Fray Melchor García Sampedro, y además vivió en fechas muy próximas. Lo malo es, que cuando iniciamos la búsqueda, no conocíamos el nombre de Florentina, pensábamos que se llamaba Marcelina. Fue mucho más tarde, al proseguir la investigación, cuando nos enteramos de su verdadero nombre. Nos habíamos hecho muchas imaginaciones, llegando incluso a pensar que Florentina podría ser una hermana pequeña de santo.
Este capítulo está escrito en su mayor parte por mi hermano.
Buscando al "tío Melchor"
Nuestro posible “tío”, fraile dominico, se empeñó en ir a predicar el cristianismo al Tonkín, justo en la época de las llamadas “Guerras del Opio”, cuando Inglaterra acometió el “noble” propósito de obligar a los chinos a consumir el opio producido por ellos en La India. Y aunque Tonkín no era China, se solidarizaban: El emperador Tu-Duc tenía puesto precio a la cabeza de todo europeo, y si era misionero creo que pagaba el triple. El caso es que nuestro “tío” acabó decapitado, junto con varios misioneros más, españoles y franceses. Estos eventos desencadenaron la declaración de guerra al Tonkín de Francia junto con España (cosa esta última que poca gente sabe). Y a partir de ahí empieza una serie de acontecimientos muy conocidos de todo el mundo. No es exageración decir que aquella guerra, que continuó en la Guerra de Vietnam, la inició nuestro “Tío Melchor”.
Y volviendo a la pista de Fray Melchor. Lo primero que se nos ocurrió fue ir a Cortes, en el concejo de Quirós, lugar donde había nacido Fray Melchor. Y allí empezamos a preguntar a todo el mundo por “Marcelina” que era el nombre que creíamos tenía nuestra tatarabuela Florentina. Y… nadie tenía ni idea. Pero sí conocimos a varios “primos” nuestros, descendientes de hermanos de Fray Melchor: “Tollo”, “Salud”, José Mari”, Juan Carlos... Hay que tener en cuenta que nadie normal del siglo XXI puede dar razón de una supuesta antepasada “Marcelina” de 1840, a no ser que tenga un cierto espíritu de historiador. Pues afortunadamente encontramos más de uno con ese espíritu, nos volvimos a casa con copia de un montón de legajos relacionados con coetáneos de Fray Melchor, y nos dejaron un libro que recogía cartas enviadas por Fray Melchor a su familia. Ningún legajo mencionaba ninguna “Marcelina”, pero las cartas de Fray Melchor nos dieron muchas esperanzas.

En la foto anterior, casa donde nació San Melchor en Cortés.
Cartas de Fray Melchor
De muchas de las cartas se desprende que sus padres estaban endeudados hasta las cejas, hasta el punto de que, cuando Fray Melchor se las apañaba para enviarles algún dinerillo, lo hacía por medio de un amigo, para evitar que la Justicia se lo requisara. ¡BINGO! ¡Justo lo que nos contaba mi abuela de los padres de Florentina!

Leemos además en la carta nº 3 a su madre, aparentemente sin venir a cuento: "!Malhaya la que no enseña sus hijas a escribir !" YA ESTÁ, ¡coincide justo con Florentina!
Y leemos también en la carta nº12 a su hermano José que “Tantas expresiones a tus hermanas Javiera y Josefa solas, pues yo no conozco a otras…” ¿Que quería decir con eso de “solas”? ¿Había acaso otra hermana de la que nadie quería hablar? Todo nos apunta otra vez a Florentina.
Teníamos una pista muy segura (pensábamos), pero no teníamos (ni tenemos) las cartas a las que respondía Fray Melchor. ¿Cómo se llamaba esa supuesta hermana en el ostracismo? Tampoco podíamos estar seguros que los padres de Fray Melchor fueran los mismos de Florentina; conocíamos por los libros los padres de Melchor, pero ni idea de cuáles eran los de nuestra tatarabuela.
Así que había que investigar en más sitios. Lo más evidente: los archivos de nacimiento, matrimonio y defunción de La Iglesia. Por una parte en la parroquia de La Espina a la que pertenecía mi abuela, y por otra en alguna parroquia de Quirós de donde parecían venir los padres de Florentina.
Archivos de La Iglesia
En los archivos de la parroquia de San Vicente de La Espina, aquí fotografiada por mi padre en 1947, deberían hallarse todas las claves de Florentina, su novio “cubano”, y mucho más. Desde el Concilio de Trento (hacia 1570), la Iglesia registra sistemáticamente nacimientos, matrimonios y defunciones.

Conseguimos el teléfono del cura de La Espina, que no era solo de La Espina porque las reducciones de personal en La Iglesia también les obligan a repartirse entre no sé cuántas parroquias. El caso que el señor nos cuenta dos cosas: una que los archivos eclesiásticos que pasan de una cierta antigüedad suelen estar en el Archivo Diocesano, en Oviedo. Hasta aquí bien, PERO… que creía que no íbamos a encontrar nada porque esta iglesia con todo lo que había dentro la quemaron los revolucionarios de 1934, y por si quedaba algo la volvieron a quemar en 1936. Pero bueno, nos aconsejó ir al Archivo Diocesano de Oviedo por si acaso.

Y fuimos al Archivo Diocesano, muy cerca de la catedral de Oviedo. Y allí nos confirmaron los peores temores: Anterior a 1936 NADA de NADA.
Perdida una buena parte de la historia de la región. No digo que fuera peor que las pérdidas de Pérgamo y Alejandría, pero esta nos ha fastidiado bien a nosotros.
Sabemos que nuestro abuelo consultó esos archivos (antes de los eventos de 1934 y 1936) para verificar si era verdad que su mujer era pariente de Fray Melchor, y se convenció que era verdad. Pero no sabemos qué vio.
Cerrada y bien cerrada la vía de la parroquia de La Espina, nos queda mirar por la otra pata: las parroquias de Quirós con alguna relación con Fray Melchor. Intentamos en primer lugar Cienfuegos, parroquia próxima a Cortes donde fue bautizado Fray Melchor. Pues en el Archivo Diocesano no tienen libros de Cienfuegos de esas fechas. ¿Quemada también? No parece, al menos la partida de nacimiento de Fray Melchor está publicada en libros.
Había otra parroquia evidente para indagar por el lado de Fray Melchor: San Pedro de Arrojo. Pero eso lo hicimos mucho más tarde, antes nos dirigimos al Registro Civil de Salas.

Registro Civil
El Registro Civil tiene un problema fundamental: solo funciona en España desde 1871, y los eventos que nos interesan son anteriores (por ejemplo, la muerte de Fray Melchor ocurrió en 1854, y de nuestra tatarabuela Florentina aún no sabíamos nada pero todo apuntaba a la primera mitad del siglo XIX). Sin embargo aportó información muy valiosa: Por una parte están registrados los fallecimientos de personas suficientemente longevas para llegar a 1871. Por otra parte todos los registros, incluyendo nacimiento y matrimonio, incluyen datos colaterales de padres, hijos, y a veces hasta abuelos.
¿Estaría aquí el acta de defunción de Florentina, que aún creíamos se llamaba “Marcelina”? Para esto tendrían que concurrir dos cosas: que se hubiera muerto después de 1871, y que hubiera sido en el Concejo de Salas (¿quien nos dice que no estuviera en otro lugar?). Pues el caso que allí no apareció ninguna Marcelina García-Sampedro. Y eso que que contamos con la excelente ayuda del personal del Juzgado de Paz, a quienes expresamos nuestra gratitud.
Pues no estaba “Marcelina”, pero sí aparecieron dos registros que fueron claves: el matrimonio de Sinforosa-I, nuestra bisabuela, hija de Florentina, y el nacimiento de su hija Sinforosa-II, nuestra abuela. Ambas actas del Registro Civil son en realidad transcripciones de las respectivas actas parroquiales como claramente se expresa. Leemos en el acta de matrimonio de Sinforosa-I:
“...D. ..., juez municipal suplente...dispuso se hiciese la transcripción de la partida matrimonial… que es del tenor siguiente: D … presbítero, párroco de San Vicente de la Espina…, certifico que: …. en el libro de matrimonios de esta parroquia se halla la partida que a la letra dice así: … a veinte y un días del mes del mes de Noviembre mil ochocientos ochenta y ocho, yo… asistí al matrimonio que entre sí contrajeron… D. Manuel de la Huerta… y Dª Sinforosa López y García-Sampedro…de treinta y nueve años de edad, natural y vecina del citado Oves, hija natural de Florentina y Antonio López, mozos solteros, este difunto y natural de este lugar de la Espina, y aquella de Ablanedo, lugar de esta esta parroquia.... Siendo testigos Dn. Celedonio Suarez y Suarez natural y vecino de la Candanosa de Ovés, y Dª Margarita López y Cauz de este lugar [de la Espina] …”
El acta de nacimiento de Sinforosa-II ya no es transcripción de la parroquial, sino declaración del padre en el mismo juzgado. Leemos:
“...el día … de Noviembre de mil ochocientos ochenta y nueve ... ante Dn … juez municipal… compareció Manuel de la Huerta… vecino de Obes, parroquia de la Espina en este de Salas,... solicitando la inscripción del nacimiento de una niña en el Registro civil, y como padre de la misma declara: Que… nació el diez y siete del actual… hija legítima del declarante y su esposa Sinforosa Lopez y Garcia-Sampredro de treinta y siete años... natural y vecina del citado Obes. Que es nieta por línea … materna de Antonio Lopez y de Florentina Garcia-Sampedro, naturales el primero, ya difunto, del propio pueblo de la Espina y la segunda de Ablanedo parroquia de… la Espina, y domiciliada en el precitado Obes…”
Hay inconsistencias entre los dos registros. ¡Nuestra bisabuela tenía 39 años cuando se casó, y un año después, cuando nació nuestra abuela tenía solo 37! ¿Errores de transcripción? ¿deseo de quitarse años? ¿Ignorancia de la edad?
Pero al menos ya sabemos cómo se llamaban y de donde eran estos tatarabuelos misteriosos: el “cubano”: Antonio López nacido en la Espina, y nuestra tatarabuela, la pariente de Fray Melchor: Florentina Garcia-Sampedro, nacida en Ablanedo.
Sabemos sus nombres, pero casi nada más. ¿Nos ayudará San Google? Y San Google nos ayudó y nos envió este enlace:
http://www.archivosdeasturias.info/feaa/action/portada?buttons[0]=new
Y aquí descubrimos que en varios ayuntamientos de Asturias disponen de archivos históricos.
¡SI está el ayuntamiento de Salas! ![]()
¡No está el de Quirós! ![]()
Archivos de Salas
Conseguimos un permiso del alcalde para examinar los registros antiguos, en principio los censos municipales. Y allí nos presentamos un día. Tenemos que agradecer todo el apoyo prestado por José Mari, quien nos explicó que la organización y conservación de aquellos fondos documentales fue una tarea ímproba de unos predecesores suyos. Con el tiempo nos dimos cuenta de que aquello era casi un milagro: Los ayuntamientos en España no tienen un mandato claro de conservar documentos, y los suelen abandonar.

Los censos o Padrones
Lo primero que miramos fueron los censos (llamados “Padrones”). Un trabajo de ir pasando hoja por hoja, buscando “Florentinas” y apellidos “García-Sampedro”, también Antonios Lópeces, aunque estos son nombres poco indicativos. La buena noticia es que estaban agrupados por parroquias, lo que nos permitió reducir la búsqueda a La Espina. La mala noticia es que no miramos nada de las demás parroquias ¿y quien nos dice que no hubiera algo fuera de La Espina?.
Los censos antiguos clasifican a la gente por “Hidalgos”, “Pecheros” y “Baqueros” (estos últimos, así con “B”, supongo que son los actuales “Vaqueiros”, que habitan justo en esas brañas de La Espina). Y en el padrón de 1815 encontramos esta línea entre los “Hidalgos” de La Espina:
“Benito Garcia San Pedro Justifique”
¿Justifique? Suena como que le faltan papeles que justifiquen su “hidalguía”. La mayoría de las otras personas terminan en “...hidalgo notorio”
Y seguimos mirando padrones. En el de 1824, en el “Lugar de Ablanedo”:
“Benito Sampedro su muger hijos tres - - - - - - - - 5”
¡Por fin aparece Florentina!. En un censo, no estamos seguros si de 1835 ó 1841, en la “Lista de los vecinos que tiene la parroquia LaEspina” encontramos esta línea:
“Dª Lucia Fernandez Viuda hijos Dn Jose Sn Pedro Florentina Teresa”
O sea, que así se llamaban los “hijos tres” del padrón anterior.
Y en ese mismo padrón, no sabemos si 1835 ó 1841, encontramos un par de líneas:
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Traduzco: “Marcos Lopez Su muger Josefa de Cauz hijos Teresa Antonio Ausente, Angel, Justo Margarita Manuel y manuela”
A ver… parece que Antonio está “Ausente”, y luego... Margarita, ¿no es la “Dª Margarita López y Cauz” que fue testigo en la boda de la bisabuela Sinforosa-I? Todo apunta a eso, y también quiere decir que Florentina y su hija Sinforosa-I se llevaban bien con la familia de su padre, o sea, que consideraban que la marcha de este hacia Cuba no fue un desplante a su novia.
En el padrón de 1867 de La Espina nos aparecen dos “Margarita Lopez” diferentes, y no tenemos claro cuál de las dos es la nuestra. Pero en ese mismo padrón vemos también:

O sea, había dos hermanas ya mayorcitas: “Flor” y Teresa García, viviendo solas en una casa de La Candanosa. Pues no pueden ser otras que Florentina y Teresa Garcia-Sampedro, que por algún motivo que no sabemos ya no estaban en la casa familiar de Ablanedo.
Y en ese mismo padrón en otra casa de La Candanosa:

Vemos aquí a la hija de Florentina, nuestra bisabuela Sinforosa-I, trabajando de sirvienta en una casa cerca de donde vivían su madre Florentina y su tía Teresa. Suena como que no vivían en la abundancia ni la madre ni la tía ni la hija. ¿Qué fue de la gran fortuna que según contaba mi abuela tenían los padres de Florentina, y que según acabamos de ver se apuntaban como “Hidalgos”?
Los libros de nacimientos, matrimonios y defunciones
Y ahora a buscar en otro tipo de libros: Nacimientos, Matrimonios y Defunciones
Descubrimos que allí había libros desde 1841 que eran una especie de registro civil controlado por los ayuntamientos, anterior al de 1871 que está controlado por los juzgados.
Y en el libro de 1847-1848 aparece algo importante:

Es el nacimiento de nuestra bisabuela Sinforosa-I, hija de Florentina y de padre desconocido (desconocido para el funcionario que hizo el registro). Se confirman los que en los censos parecían ser los padres de Florentina: Benito García S.Pedro y Lucia Fernandez.
Otro dato importante es que nació en Obes (ahora Oves), posiblemente en la Candanosa, que se consideraba parte de Oves. Y el dato más triste de los que hemos encontrado hasta ahora: "Su profesión: pobre"
Resumen de los hallazgos más importantes de este capítulo
Conocemos ya el nombre de los padres de Florentina: Benito y Lucía y además sabemos que vivían en Ablanedo con sus tres hijos en 1824.
Posiblemente Benito y Lucía no se conocieron en Ablanedo porque Benito García Sampedro figura en La Espina, en el censo de 1815.
Benito, el padre de Florentina, debió morir antes de 1841; en esa fecha Lucía era viuda y seguía viviendo con sus tres hijos en Ablanedo.
Florentina tenía otros dos hermanos, un hermano mayor, José y una hermana menor, Teresa. Por lo tanto nos vemos obligados a descartar nuestra primera hipótesis de Florentina como hermana del santo.
Sinforosa, la hija de Florentina nació en 1847 o 1848, pero no en la residencia de sus abuelos, en Ablanedo, sino en Oves.

En la imagen anterior se ve las localizaciones de Ablanedo, una aldea pequeña, la Candanosa, dos o tres casas aisladas, la aldea de Oves y el pueblo de La Espina. En este último se encontraba la parroquia y era el pueblo que se relacionaba más con el exterior.
También conocemos el nombre de nuestro tatarabuelo, el novio de Florentina que se fue a Cuba, se llamaba Antonio Lopez y Cauz, del pueblo de La Espina. Sus padres se llamaban Marcos y Josefa. Tenía 6 hermanos: Teresa , Angel, Justo, Margarita, Manuel y Manuela. Por algún motivo, que en este capítulo desconocemos, en el año 1841 estaba ausente de su casa en La Espina.

Hemos descubierto muchas cosas, pero seguimos sin tener ni idea de cual es el parentesco entre nuestro quintiribuelo Benito y Fray Melchor (si es que hay alguno).
Vamos a ver si encontramos alguna pista más en Quirós. De eso irá el siguiente capítulo.
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