Células y supercélulas
He estado tratando el tema de nuestro gran parecido con mi hormiga reina, Lola Cleopatra.
Como ya explicaba el capítulo porqué nos parecemos tanto a las hormigas, las dos estamos formadas por un gran conjunto de células que llevan en su núcleo la información del libro de la vida, llamada DNA, y fuera del núcleo, en su citoplasma, los interpretes de los capítulos del DNA.
Muchos de los capítulos de ese libro de la vida (genes) son iguales en las células de Lola Cleopatra y en las mías, aunque pueden estar en distinto orden.
Tanto mi hormiga reina como yo tenemos grupos de células especializadas en distintas cosas, como el movimiento, la secreción, o el control nervioso o endocrino; cada una de esas células interpreta unos pocos capítulos de ese gran libro del núcleo.
Pero Lola Cleopatra y yo tenemos además unas “supercélulas” que tienen los planos de nuestro cuerpo en el citoplasma, utilizan muchos más interpretes y son capaces de leer muchos más capítulos del libro de la vida. Son los ovocitos, se encuentran en los ovarios y son capaces de dividirse siguiendo el plan marcado por los intérpretes para producir una nueva hormiga o un nuevo humano. Es decir, se dedican a la REPRODUCCION.
A Lola Cleopatra le parece interesante el tema de la reproducción; tengo que explicarle que a los humanos hace tiempo que el tema de la reproducción ha dejado de parecernos interesante. Sin embargo, debido a la nostalgia de haber sido mi primer tema de investigación, me decido por hacer una comparativa entre la reproducción humana y la de las hormigas, siempre que ella me ayude, claro.
Reproducción, el comienzo
He decidido empezar a contaros los parecidos y diferencias entre mi reina Lola Cleopatra y yo empezando por el principio, cuando eramos muy pequeñas y solo estábamos formadas por una célula.
Era una célula especial, la más grande y más compleja de todo el cuerpo de nuestras madres. Como podéis ver en el dibujo, Lola Cleopatra era mucho más grande que yo, solo su citoplasma, porque nuestros núcleos eran casi iguales. Eso se debe a que esa célula salía directamente al mundo exterior y necesitaba muchas reservas para poder sobrevivir hasta dividirse muchas veces y formar una boca por donde sus hermanas la puedan alimentar.

Yo en cambio seguía un camino dentro del útero de mi madre lleno de secreciones nutritivas mientras me iba dividiendo en más células, una parte de esas células iba rompiendo el útero de mi madre, hasta que me quedé enterrada dentro, también rompieron muchos vasos sanguíneos y formaron una laguna de sangre donde yo podía obtener alimento fácil y rápido. Cuando fui haciéndome más grande formé vasos sanguíneos que me traían el alimento de la laguna de sangre de mi madre.
Después de 3 meses, Lola Cleopatra ya era una pupa y estaba a punto de nacer, medía aproximadamente 1,2 centímetros, lo mismo que mediría durante toda su vida adulta. Después de 9 meses yo también estaba a punto de nacer, yo medía 46 centímetros, pero seguiría creciendo durante 13 años, hasta llegar a ser gigantesca comparada con Lola Cleopatra.
A pesar de nuestras diferencias, cuando nacimos, tanto mi hormiga reina como yo, teníamos desarrolladas las células de nuestros respectivos ovarios.

Al nacer, mi hormiga reina Lola Cleopatra, tenía 2 ovarios formados cada uno por 40 conductos llamados ovarioles; en ellos se van formando de forma ordenada a partir de otras células los oocytos. Los oocitos se irán formando y haciendo su división especial del núcleo (meiosis) a lo largo de la vida de la hormiga, no he conseguido encontrar el dato, pero supongo que no tendrá oocitos ya formados en el nacimiento. Como podéis ver en el dibujo los ovarioles se continúan con los oviductos y estos con el conducto común que da al exterior y en donde desemboca también la spermatheca. Un diseño sencillo, elegante y eficaz.
Yo también tenía al nacer 2 ovarios, pero parecían 2 patatas, lo peor era que ni siquiera comunicaban directamente con los oviductos. Las células reproductoras de uno de mis ovarios podría salir por cualquier parte de su superficie y caer en el oviducto o dentro de mi abdomen. Además mis ovarios tenían 2 millones de oocytos, que ya habían iniciado la primera meiosis. ¿Que hacía una niña como yo, que le quedan 20 o 30 años para iniciar su vida reproductora, con 2 millones de oocitos? Estos que os cuento no son los únicos fallos,
Seguro que muchas estaréis de acuerdo conmigo en que la reproducción humana es un desastre de diseño.
No se podía esperar otra cosa de una rama familiar concentrada en conseguir formar montañas de células y poder controlarlas a todas. Por el contrario, la familia de donde proceden las hormigas se dedicó a perfeccionar los sistemas de reproducción llegando a soluciones muy ingeniosas.
Continúa en la división de las células normales: la Mitosis
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