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Desde que conocimos el nombre de nuestro tatarabuelo, Antonio López y Cauz, que figuraba en el acta de boda de su hija Sinforosa (ver capítulo "Tras la pista del tío Melchor"), nos propusimos indagar sobre la causa de su viaje a Cuba. Me intrigaba especialmente cuál podría ser el motivo de haber abandonado a su novia Florentina (ver capítulo "Historias de mi abuela").

Pensando con disgusto en el viaje de mi tatarabuelo, dejando abandonada a mi tatarabuela

¿Habría alguna forma de encontrar un registro de los pasajeros que viajaban a Cuba?.

Buscando en internet encontramos una base de datos sobre barcos y pasajeros a Cuba: "CubaGenWeb" . Permite realizar la búsqueda por el nombre del pasajero o por el barco. Buscando Antonio López (el segundo apellido casi nunca figuraba) encontramos un Antonio López en un barco compatible en el tiempo con el certificado de nacimiento de su hija Sinforosa. El 7 de diciembre de 1847, la fragata Tránsito, partiendo del puerto de La Coruña había llegado a la Habana. Sinforosa nació el 27 de agosto de 1848, ocho meses y medio más tarde. Aunque hay ciertas dudas sobre el año de nacimiento de Sinforosa, que podría ser 1847 o 1848.

Búsqueda del viaje del tatarabuelo a Cuba

¿Cómo podríamos encontrar más datos de ese viaje? al menos en la búsqueda de google encontramos una imagen de una maqueta de la fragata Tránsito,

Maqueta de la fragata Tránsito

Exvoto ofrecido en el s. XIX y la de que desconoce el motivo de su ofrenda en el santuario de la Virgen del Camino de Muros (Galicia)

¿Existiría algún registro del viaje en el archivo de la marina?

El Archivo General de la Marina en España se encuentra en el Viso del Marqués (Ciudad Real), sitio raro por lo remoto para un archivo general. Pues allí nos dirigimos mi hermano, mi cuñada, mi hermana y yo.

Localización del Archivo General de la Marina en el VisoMis hermanos, mi cuñada y yo en frente del palacio del marqués de Santa Cruz

El archivo se encuentra en el palacio del Marqués de Santa Cruz, impresionante palacio situado en un pueblo pequeño, alejado de las grandes urbes. Es igualmente raro construir un palacio de esas dimensiones en un sitio como ese, pero eso lo explica el siguiente dicho:

"El marqués de Santa Cruz

hizo un palacio en el Viso

porque pudo y porque quiso"

 

A parte de conocer El Viso y el pueblo próximo de Almagro, la búsqueda no dio resultados positivos. Para empezar, y sorprendentemente, en el registro de barcos no existía la fragata “Tránsito”. No había datos sobre pasajeros, solo datos sobre capitanes y altos cargos de la marina, y curiosamente en la documentación de uno de esos capitanes, D. Pedro Micheo Indacoechea aparece como capitán de la "Goleta Tránsito", barco, que por supuesto, tampoco figuraba en el registro.

Lo que en un principio nos llevó a la pista de la Fragata Tránsito es que había un Antonio Lopez en la lista de pasajeros de GenWeb, que evidentemente lo habían sacado del Diario de la Marina o periódico oficial del Apostadero de La Habana; nos quedaba consultar este periódico por si encontrábamos algún dato de interés. Se puede encontrar archivado ese periódico en la Biblioteca Nacional de Cuba y en Miami. Por fortuna mi hija y su familia estaban en Miami. Así que, a la biblioteca de la Universidad Internacional de Florida se dirigió toda la familia.

Mi hija Farah, su marido Kevin y los hijos Nadia, Zevin y Calvin cuando iban a la biblioteca de la Universidad de Florida en MiamiMicrofilms del Diario de la MarinaLectura de los microfilms del Diario de la Marina

Después de consultar los microfilms del Diario de la Marina del día de llegada del barco, descubrimos una pista importante

La fragata Tránsito aparte de llevar 40 pasajeros, ¡llevaba 80 reclutas!. Hasta este momento no se nos había ocurrido que nuestro tatarabuelo pudiera haberse ido a Cuba en contra de su voluntad, quizás por estar haciendo el servicio militar. También era cierto que la emigración voluntaria masiva desde el norte de España hacia los destinos de ultramar no se había iniciado en esta época, comenzó en la segunda mitad de ese siglo. También encontramos un detalle en el que no habíamos pensado, es que el trayecto duraba 36 días, eso hacía que fuera poco probable que nuestro tatarabuelo fuera en ese barco, porque en ese caso, el embarazo de su novia Florentina hubiera durado más de 9 meses y medio, Antonio López es un nombre y apellido muy común. De todas maneras podría haber ido en cualquier otro barco posterior o anterior, porque casi todos llevaban reclutas, y el nombre de los reclutas no aparecía en los listados de pasajeros. 

Investigaciones sobre el servicio militar del tatarabuelo

¿Que podíamos saber sobre el posible servicio militar del tatarabuelo Antonio López?

En los archivos de Salas además de los libros de padrones y los de nacimientos estaban los libros de quintas, en donde se anotaban por parroquias todos los mozos varones en edad de participar en los sorteos para realizar el servicio militar (a partir de 1837 las edades estaban comprendidas entre los 18 y los 25 años).

Y en el libro de quintas de 1841 encontramos a nuestro tatarabuelo con 22 años: Antonio López hijo de Marcos y Josefa del Cauz.

Pero ya no lo encontramos en el libro de quintas de 1843. En ese libro figura su hermano Ángel, que tenía 19 años. Como en esta fecha Antonio todavía no tendría 25 años, quiere decir que le tocaría hacer el servicio militar entre 1841 y 1842.

Angel, hermano de Antonio en el libro de quintas de 1843

En el libro de quintas de 1845 volvemos a encontrar a Ángel con 21 años y también a su otro hermano, Justo de 19 años. Pero.. fijándonos mejor, parece que hay un tal Manuel, hermano de Ángel y de su misma edad, ¿serían gemelos?

¿Sería posible que nuestro tatarabuelo, habiendo comenzado el servicio militar en 1841 pudiera ser todavía recluta en 1847 y fuera enviado a Cuba?

Sí, sería posible. El servicio militar en esos tiempos podía durar 8 años. Los primeros cinco transcurrían en las unidades activas. Pasado ese tiempo, se destinaban a los batallones de la Milicia Provincial, es decir, a la reserva, durante otros tres más. Teniendo en cuenta que el servicio militar de Antonio pudo comenzar entre 1841 y 1842, en 1847 estaría al final del periodo activo. No sé si era posible que fuera destinado en el periodo de reserva a Cuba; aunque los casos de deserción siempre tenían como condena la prórroga del servicio militar en Cuba.

Según se puede comprobar con la base de datos de GenWeb y con el Diario de la Marina, que ahora se encuentra digitalizado por la Universidad de Florida, prácticamente todos los barcos que llegaban a La Habana procedentes de La Coruña llevaban reclutas. Cuba necesitaba refuerzos militares y los milicianos que llegaban no duraban, muchos morían por infecciones de fiebre amarilla, paludismo o disentería. En el caso de nuestro tatarabuelo Antonio se cumplió lo que decía el refrán:

Hijo quinto y sorteado,

hijo muerto y no enterrado

Todo lo que pudo hacer fue mandar una carta al cura de la Espina declarando ser el padre de nuestra bisabuela Sinforosa.

Este pudo ser mi tatarabuelo con el uniforme militar de Cuba, posando para mí en el Arsenal de la Habana, en donde se fabricaban los barcos de guerra, muy cerca estaba el hospital militar de San Ambrosio, en donde murieron buena parte de los soldados de la isla.

Este pudo ser mi tatarabuelo en La Habana, enfrente del Arsenal

¿Sería el ejemplo de Antonio uno de los motivos para que uno de sus hermanos más pequeños, Ramón, no se presentara al sorteo de quintas y fuera declarado prófugo?. Esto fue lo que encontramos en el libro de quintas de 1847.

Ramón, hermano de Antonio, es declarado prófugo en el libro de quintas de 1847

Intentamos buscar registros sobre las milicias de nuestro tatarabuelo en el archivo general militar del Alcázar de Segovia

El Alcazar de Segovia. Archivo General Militar

Archivos militares en el Alcazar de Segovia

Los registros estaban archivados por apellido. Pero los registros no incluían milicias normales, solo algunas incidencias anómalas. Además, casi nunca incluían segundos apellidos.

Aún quedan sitios por investigar: el archivo Militar General de Guadalajara, en donde podría haber registros de milicias normales, el Archivo Eclesiastico del Ejército de Tierra, en donde hay registros de los muertos en el hospital de San Ambrosio de La Habana, y el Archivo General e Histórico de Defensa, en donde están los documentos militares que se trasladaron de Cuba.

Mi pregunta

La otra duda que yo tenía desde la infancia era: ¿por qué mi tatarabuelo no se había casado con su novia antes? Uno de los inconvenientes era precisamente ir a cumplir o estar cumpliendo el servicio militar, lo que hacía que la edad de casarse de los varones no fuera antes de los 24 años, y en cualquier caso nunca antes de cumplir el servicio militar. Pero, si no hubiera tenido ese inconveniente, se hubiera encontrado con otro, que descubrimos al estudiar los censos, y que os contaré más adelante.

Búsqueda de nuestros tatarabuelos y sus familias en los censos de Salas

Como explicamos en el capítulo anterior, buscamos las familias de nuestros tatarabuelos Florentina y Antonio en los libros de censos del registro histórico de Salas.

Los censos que encontramos eran de los años: 1773, 1780, 1787, 1794, 1815, 1824, 1835, 1858, 1867 y 1902. Además había una lista de vecinos de 1836, una lista de casados y solteros de la misma fecha; un padrón de utilidades de 1841 y otro de 1866.

Mi hermano fotografiaba las hojas de los libros que corresponden a la parroquia de la Espina mientras Jose María Torres, el bibliotecario que tanto nos ha ayudado en Salas, le traía los libros y le explicaba cosas a mi cuñada.

Mi tarea consistió en estudiar las fotos de los censos con más detalle de lo que ya había señalado en ellas mi hermano, colocando los nombres y datos que aparecían en las actas en un archivo excel.

Los censos de 1773, 1780, 1787 y 1815 dividían la población en tres clases de personas: hidalgos, labradores y baqueros. A partir del censo de 1824 ya no se hace esa distinción, aunque en el censo de 1835 se coloca el distintivo Don y Doña a los que en los censos anteriores eran señalados como hidalgos. Los hidalgos eran los nobles de la zona, a cambio de no pagar el impuesto al rey (pecho) que sí pagaban los labradores (pecheros), estaban dispuestos a defender al rey con las armas cuando fuera necesario, aunque estaban liberados de hacer milicias. Los baqueros, actualmente vaqueiros, eran ganaderos que residían la mayor parte del tiempo en los montes con abundante pasto verde para el ganado y se recogían en los pueblos más bajos durante el invierno, en los que sus animales consumían el pasto seco que habían recogido previamente. Los baqueros eran discriminados por el resto de la población (a la que ellos llamaban “xaldos”) y la iglesia colaboraba mucho en esa discriminación.

Nuestras búsquedas se limitaron a la parroquia de La Espina con los pueblos de La Espina, Oves, La Candanosa, Ablanedo y el Posadoiro. Aunque la Candanosa solo eran dos casas aisladas que pertenecían a Oves, en todos los censos venían por separado.

Pueblos de la parroquia de La Espina estudiados en los censos, falta el Posadoiro

En el siguiente gráfico podéis ver el número de habitantes de la parroquia de La Espina para cada una de las tres clases sociales en las que los dividían los censos en 1773, 1780, 1778, 1194 y 1815. Entre el censo de 1794 y el de 1815 tuvo lugar la guerra de la independencia.

Evolución de la población hidalga, labradora y vaqueira en los censos de La Espina entre 1773 y 1815

Los más numerosos eran los hidalgos, la mayoría vivían en Oves. No solo eran más numerosos sino que también crecían con mayor velocidad que los otros dos grupos desde 1773 a 1797. Es posible que, el estar liberados de hacer las milicias durante estos años, permitiera a los hidalgos casarse más jóvenes y por lo tanto tener más número de hijos. Los baqueros seguían en número a los hidalgos y estaban sobre todo en La Espina.

La guerra de la Independencia de 1808 a 1813 cambió las tendencias (el espacio donde está la flecha en la figura corresponde a la guerra de la Independencia), el número de hidalgos disminuyó, pero disminuyó mucho más el de baqueros. En la guerra, además de producirse bajas, muchos combatientes quedaron desplazados fuera de su lugar de origen. La gran disminución de baqueros en el censo de 1815 puede deberse a las bajas durante la guerra de la independencia, posiblemente por haber mayor número de reclutados entre este grupo de población.

Fue en el censo de 1815, después de la guerra de la Independencia, cuando aparece por primera vez Benito García Sampedro, el padre de mi tatarabuela Florentina, en el pueblo de la Espina. El apellido García Sampedro es un apellido compuesto procedente del concejo de Quiros. Aparece como Hidalgo “justifique”, es decir que no son conocidos sus ascendentes hidalgos. En la Espina aparecen también en el mismo censo ocho hidalgos forasteros. En el censo de 1824 Benito figura casado y con 3 hijos en Ablanedo, y en el censo de 1835 Benito ha muerto, pero figura el nombre de su viuda Doña Lucía Fernández, el de su hijo Don José García Sampedro y el de sus dos hijas Florentina y Teresa. Aunque en ese censo no se indica que habitantes son hidalgos y cuales labradores o baqueros, los tratamientos Don y Doña indican que la Familia de nuestra tatarabuela Florentina era de hidalgos. Es difícil saber quienes eran los abuelos de Florentina, porque se encuentran 7 o 8 hidalgos apellidados Fernández en los censos anteriores, viviendo en Oves, dos de ellos pasan a vivir en Ablanedo entre 1787 y 1794.

Hasta el censo de 1835 no figuran el nombre de las mujeres ni el de las hijas. Esto se debe a que el objetivo más importante de los censos era conocer los varones aptos para servir en las milicias.

El verdadero motivo de la tragedia

Resultó más fácil encontrar a nuestro tatarabuelo Antonio y a sus padres, abuelos y bisabuelos en el censo. En 1835 Marcos Lopez estaba casado con Josefa del Cauz y tenían siete hijos: Teresa, Antonio (ausente), Angel, Justo, Margarita, Manuel y Manuela. En el censo de 1794 figura el padre de Marcos: Antonio (abuelo de nuestro Antonio) con tres hijos Marcos, Antonio (tío de nuestro Antonio) y Angel, “Baqueros” y en el censo de 1773 el padre de Antonio: Marcos (bisabuelo de nuestro Antonio) con tres hijos: Manuel, Antonio y Pedro, “Baqueros”.

Es decir, nuestro tatarabuelo era vaqueiro, mientras que nuestra tatarabuela era de familia hidalga.

¿Hubiera sido posible esa boda? No parece posible, ni desde el lado de la familia de la tatarabuela ni desde la otra familia; los vaqueiros nunca se casaban con xaldos. Aun en 1893, Acebedo comenta en su libro sobre los vaqueiros: .”..pues sigue viva todavía, para vergüenza nuestra, esa valla social que separa a los vaqueiros de los demás aldeanos; valla que no se salva ni por el imperio de una obligación contraída, por sagrada que sea, ni aún por el impulso del amor más violento”. Es decir, el caso de nuestros tatarabuelos era tan desesperadamente imposible como el de Romero y Julieta, o puede ser que más.

El amor de nuestros tatarabuelos Florentina y Antonio entre los odios mútuos de vaqueiros y xaldos

No es de extrañar que en el acta de nacimiento de mi bisabuela Sinforosa, su madre Florentina, se declare “pobre”, tal debía ser el aislamiento familiar y social en el que se veía. Poner a su hija de nombre Sinforosa también indica un rechazo familiar por su parte. Puede ser también un grito de protesta ante una situación que Florentina sentía como injusta; un grito tan fuerte, que ha podido ser oído por nosotros 172 años más tarde. El nombre de Sinforosa no era común, no encontramos ninguno en los censos estudiados, ni de Salas ni de Quiros. Como pudimos observar en los censos, las familias tendían a reciclar los nombres, poniendo a sus hijos el mismo nombre de sus padres, sus abuelos o sus tíos. La ruptura de Florentina con su familia ( hermano y madre) persistió con el paso del tiempo; sin embargo, parece que las relaciones con la familia de nuestro tatarabuelo Antonio no fueron tan malas, ya que una hermana de Antonio, Margarita, hace de testigo en la boda de su hija Sinforosa.

¿Qué era lo que producía esa fobia entre xaldos y vaqueiros? Los vaqueiros eran ganaderos, es fácil pensar que hayan tenido conflictos con los labradores, ya que el ganado siempre puede pisar o perjudicar los cultivos. Pero la antipatía y los mitos y mentiras, que se atribuían para justificar el desprecio, excedían con mucho los posibles conflictos. En las iglesias, los vaqueiros no se podían poner delante, había unas señales poniendo “ de aquí no pasan los baqueros”. La primera disposición mandando quitar esas señales fue en 1844, aunque no le hicieron caso hasta mucho más tarde. En La Espina todavía estaba la viga separadora en tiempos de mi abuela. Hoy en día solo se conserva como recuerdo, en la iglesia de San Martín de Luiña. En la foto se ve la inscripción en el suelo de esa iglesia que dice “ No pasan de aquí a oír misa los baqueros”.

Inscripción en el suelo de la iglesia de San Martín de Luiña

Y, según refiere Acebedo (1893), no se limitaban a la separación durante la misa: “Los vaqueiros no podían subir a las tribunas, ni acercarse al presbiterio, ni llevar en las procesiones cruz, pendón, o estandarte, ni siquiera tocar los palos de las andas en que iban las imágenes: todo les estaba prohibido. Y esta división se extendía más allá de la muerte, pues el cadáver del aldeano pobre era conducido al cementerio en caja con aldabas, y el del vaqueiro, en parihuelas ó en andas miserables; la cruz de plata ó de bronce presidía las exequias de xaldos y marnuetos, y en las de los vaqueiros se usaba una cruz tosca de madera, una cruz mala, como ellos decían; hasta los cantos funerales y el tañido de las campanas era diferente en los entierros de los vaqueiros; y en el cementerio, después de las sepulturas de primera, segunda y tercera clase, esta última destinada á los pobres de solemnidad, seguían las de los vaqueiros, apartadas.”

Parte del conflicto podría deberse a que el cuidado del ganado requería grandes desplazamientos, que hacían que el vaqueiro y su familia estuvieran parte del año en un concejo y parte del año en otro. El ganado vaqueiro en tiempos de pasto, desde primavera hasta el otoño, se desplaza a las viviendas de verano, esto hace que a los vaqueiros se les llame “de alzada” porque levantan su morada de invierno, en pueblos que comparten con los labradores, cierran sus casas, y parten a las viviendas de verano en zonas alejadas de los montes, “las brañas”. Esto podría hacer que fueran considerados extranjeros por parte de los dos concejos, o también, que ambos concejos les exigieran pago completo de impuestos. En el caso de la familia de nuestro tatarabuelo Antonio, pudimos comprobar en el censo de 1867 que su hermana mayor, Teresa, había nacido en Gallinero, una braña situada 30 kilómetros al norte de La Espina, y a solo 2 kilómetros de la iglesia de San Martín de Luiña, perteneciente al concejo de Cudillero; mientras que su pueblo de la Espina pertenece al concejo de Salas.

Distancia entre La Espina y Gallinero según google maps

Diferencias de altitud entre La Espina y Gallinero, según google maps

Es decir, en primavera, los vaqueiros de la Espina salían con el ganado y todos los utensilios caseros rumbo a la braña de verano, que en este caso sería Gallinero. Es habitual hablar de brañas altas para las brañas de verano y brañas bajas para las del invierno; aunque en este caso no se cumple, la altitud de La Espina es mayor que la de Gallinero, como corresponde a la mayor cercanía de esta última a la costa. Puede ser que, como dicen algunos historiadores, La Espina en tiempos antiguos fue una braña vaqueira, que acabó convirtiéndose en un pueblo mixto, mientras que Gallinero fue una población mixta que acabó siendo una braña puramente vaqueira.

Podría pensarse que uno de los motivos de discriminación contra los vaqueiros fuera que estos eran pobres en comparación con los campesinos y sobre todo con los hidalgos. Ya recuerdo haber pensado en este motivo como posible causa de que mis tatarabuelos Antonio y Florentina no se hubieran podido casar. Pero…

¿Eran pobres los vaqueiros?

El mayor aspecto de pobreza lo dan las casas vaqueiras, la estructura es mucho más simple que la de las casas aldeanas, y gran parte de ellas se comparten con el ganado. Es lógico prestar poca atención a embellecer la vivienda, cuando hay que dejar cerrada la casa durante medio año y trasladar su contenido un mínimo de 30 kilómetros. Pero, ¿qué pasaba con sus posesiones?; estudiamos el Padrón de Utilidades de 1841, en el que se registran las propiedades territoriales, urbanas, pecuarias e industriales de los vecinos de la parroquia de La Espina. En ese padrón ya no vienen los vecinos clasificados como hidalgos, labradores o baqueros, pero se pueden deducir por los censos anteriores. Identificamos 22 hidalgos claros , el promedio del total de sus propiedades fue 39,5: también identificamos 10 baqueros claros, el promedio del total de sus propiedades fue 42,4: fue más difícil identificar a los labradores, los 21 vecinos que no eran ni baqueros claros ni hidalgos los catalogamos como labradores y el promedio del total de sus propiedades fue 35. Aunque estos cálculos pueden tener un margen de error, los vaqueiros no eran los que menos propiedades tenían; incluso llama la atención que Francisco del Oso, baquero residente en la Espina, tiene como total 135 propiedades, mientras que el hidalgo con mayor número de ellas tiene 98.

La riqueza de la mayoría de los labradores era poca, como consta al final de la lista de casados y solteros de la parroquia de La Espina de 1836:

“...todos labradores, menos Anselmo Amodia... Algunos de los casados comprendidos en esta lista necesitan de servir mucha parte del año muchos jornales para vivir pobremente. Es lo que sentimos y como tal firmamos. Juan Amodia, Jose Fernandez”

Los vaqueiros se habían visto obligados a lo largo de los tiempos a comprar tierras no valladas por los labradores para poder pasar con su ganado sin tener problemas y multas. Además de ganado vacuno y ovejas, tenían caballos y mulos que les servían para el transporte de sus pertenencias en tiempos de traslado a las brañas y también para transportar mercancía propia o ajena y venderla en otros sitios. Es decir trabajaban como mercaderes o “arrieros”; a esta última ocupación se debía parte del desprecio de la población xalda, que consideraba el comercio como un trabajo de infieles.

En cuanto a lo observado en nuestra familia, encontramos el certificado de defunción de Teresa García SamPedro, hermana soltera de Florentina, aparecía en los censos vivíendo en la misma casa que Florentina en la Candanosa, según el certificado no había hecho testamento. Por el contrario, las dos hermanas solteras de Antonio, Margarita y María que vivieron y murieron en La Espina, las dos habían hecho testamento antes de morir. ¿Querría esto decir que las hermanas de Antonio, vaqueiras, tenían propiedades que testar y la hermana de Florentina, antigua hidalga, no tenía? También pudiera ser que los vaqueiros tuvieran como costumbre tener documentos legales para defenderse de los abusos que solían sufrir por parte de los xaldos; como sugiere Acebedo puede que hubieran hecho suyo el refrán judicial que dice:

entre amigos, escribano y dos testigos;

y entre hermanos dos testigos y escribano

 

Dejo de momento la historia en este punto, a falta de comprender muchas de las cosas que pasaron. Aún quedan pistas y datos por completar

Comprobar que Antonio fue a Cuba con las milicias y si fuera posible cuál fue la razón ¿fue voluntario, fue por castigo?

¿Cómo se traslada Florentina de su casa familiar en Ablanedo a una casa en la Candanosa? ¿De quién era esa casa?

¿Qué pasó con la familia de Florentina y con la de Antonio a partir de 1848? ¿por qué desaparecen de los censos?

Os dejo un resumen de los familiares que se han mencionado en este capítulo, con las fechas de nacimiento y de muerte que de momento conocemos.

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